Seguridad y salud en un entorno marcado por el cambio climático y la digitalización
28-11-2025El informe OSH Pulse 2025 de EU-OSHA revela cómo la transformación digital, los riesgos psicosociales y el impacto del clima están modificando la salud y seguridad laboral en Europa.
La seguridad y salud laboral en Europa atraviesa un momento de cambio profundo. Así se confirma en el informe OSH Pulse 2025, elaborado a partir de más de 28.000 entrevistas en todos los Estados miembro de la UE y países asociados (Islandia, Noruega y Suiza). La encuesta explora las experiencias y percepciones de los trabajadores en cuatro áreas clave: el uso de tecnologías digitales en el trabajo, los factores psicosociales, los riesgos relacionados con el cambio climático y las consecuencias para la salud relacionadas con el trabajo.
En primer lugar, la digitalización es ya una realidad consolidada: el 90 % de la población ocupada utiliza tecnologías digitales en su día a día. Sin embargo, su impacto no se limita a la eficiencia. Para un 48 % de los trabajadores, estas herramientas marcan el ritmo o velocidad del trabajo; un 28 % percibe un aumento de la carga laboral; y un 30 % asegura que la tecnología contribuye a un mayor aislamiento. La asignación automática de tareas, la monitorización y la reducción de autonomía son fenómenos cada vez más presentes, especialmente en sectores industrializados que avanzan hacia modelos de trabajo más conectados. Esta transformación, a su vez, genera tensiones psicosociales que, mal gestionadas, pueden intensificar el estrés o la carga mental.
Por otro lado, el informe OSH Pulse 2025 también constata la influencia del cambio climático en la salud laboral. Uno de cada tres trabajadores europeos declara haber estado expuesto a algún riesgo climático en su puesto de trabajo, principalmente calor extremo, mala calidad del aire o una exposición solar elevada. Los sectores con mayor presencia de actividad al aire libre, como construcción, agricultura o energía, registran una incidencia más alta, pero la preocupación se extiende ya a entornos industriales que afrontan temperaturas crecientes o ventilación insuficiente en determinados procesos. Aunque muchas empresas han introducido medidas para mitigar estos efectos, la implantación sigue siendo desigual. Por ello, el estudio alerta sobre la necesidad de integrar la adaptación climática en la planificación preventiva.
En paralelo, los riesgos psicosociales mantienen una presencia significativa. Un 44 % de la plantilla europea trabaja bajo una fuerte presión de tiempo o sobrecarga, y un 29 % afirma haber sufrido estrés, ansiedad o depresión relacionada con el trabajo durante el último año. A pesar de una creciente apertura para hablar de salud mental, persiste el temor al estigma, especialmente en sectores donde la cultura laboral es más rígida o tradicional.
El informe OSH Pulse 2025, en conjunto, dibuja un escenario que obliga a repensar las políticas de prevención. La salud laboral ya no puede abordarse solo desde los riesgos físicos convencionales, hoy requiere integrar factores climáticos, tecnológicos y psicosociales en una misma estrategia. Para sectores como el metal, inmersos en procesos intensivos de digitalización y sometidos a condiciones térmicas exigentes, este enfoque resulta especialmente relevante. La capacidad de anticipar y gestionar estos riesgos será clave para mantener entornos de trabajo seguros, competitivos y sostenibles en los próximos años.
FUENTE: EU OSHA