Costes laborales al alza: 19 trimestres consecutivos de presión sobre las empresas

23-12-2025

El incremento sostenido de salarios, cotizaciones sociales y escasez de mano de obra sitúa los costes laborales por encima de los 3.000 euros mensuales, planteando retos significativos para la competitividad empresarial.

Los costes laborales en España encadenan ya diecinueve trimestres consecutivos de incremento, un periodo inédito desde la antesala de la crisis financiera. Según datos del INE correspondientes al tercer trimestre de 2025, el coste por trabajador y mes se situó en los 3.100 euros, tras un aumento interanual del 3%. Aunque algo más moderado que en trimestres anteriores, este ascenso refleja la presión continuada sobre el tejido empresarial, marcada por la inflación, la subida constante del salario mínimo, la escasez de mano de obra y, especialmente, el crecimiento de las cotizaciones a la Seguridad Social.

El peso de estas últimas se ha convertido en un factor determinante del coste laboral total. Mientras que los salarios aumentaron un 2,8% hasta los 2.268 euros mensuales por empleado, las cotizaciones obligatorias crecieron un 3,6%, situándose en 843,76 euros. Este diferencial evidencia cómo la carga social, impulsada en parte por el Mecanismo de Equidad Intergeneracional y el progresivo destope de las cotizaciones, recae de forma significativa sobre las empresas, limitando su capacidad de inversión y expansión.

En el caso de la industria manufacturera, los costes laborales se mantienen ligeramente por encima de la media nacional, reflejando la intensidad de capital y la estructura de empleo del sector. Así, según datos oficiales del INE del tercer trimestre de 2025, el coste laboral medio en la industria manufacturera se situó en 3.375,95 € por trabajador y mes, con una variación interanual de +4,8 % en ese periodo. Este aumento sostenido de salarios y cotizaciones sociales supone un desafío particular para la competitividad industrial, presionando especialmente a las pequeñas y medianas empresas que deben equilibrar productividad, inversión y retención de talento.

Organizaciones empresariales y organismos internacionales, como la OCDE, subrayan el desajuste español: en 2023, el 34,7% de la recaudación pública provino de cotizaciones sociales, 9,2 puntos por encima de la media de los países de la OCDE, un esfuerzo adicional que apenas llega al trabajador y que impacta directamente en la competitividad empresarial.

No obstante, el aumento de los costes no se distribuye de manera homogénea. Sectores como las actividades administrativas, profesionales e información y comunicaciones presentan los incrementos más pronunciados, con subidas interanuales de hasta el 6,7%. Por el contrario, la hostelería, las actividades artísticas y la sanidad muestran costes más bajos o incluso ligeras reducciones. En términos absolutos, los sectores energético y financiero lideran los costes más elevados, superando los 5.000 euros mensuales por empleado, mientras que la hostelería y las actividades artísticas permanecen por debajo de los 2.200 euros.

Las diferencias también se reflejan territorialmente. Baleares encabeza los incrementos, con un 5,6% interanual, seguidas de Castilla y León y Extremadura. En las grandes economías regionales, Madrid y Cataluña registran aumentos moderados del 3,5% y 2,9% respectivamente, mientras que el País Vasco mantiene los costes absolutos más altos, con 3.670 euros por trabajador al mes.

El impacto de estos incrementos sostenidos es profundo. Las empresas españolas enfrentan un doble desafío: sostener la competitividad frente a mercados internacionales y compensar la presión de unos costes laborales elevados, en un contexto de productividad por ocupado que aún deja margen de mejora. La escalada de cargas sociales, unida a la inflación y la dificultad para captar talento, actúa como un freno adicional a la creación de empleo y al crecimiento económico, consolidando la preocupación del sector empresarial sobre la sostenibilidad de esta dinámica.

En este escenario, la gestión eficiente de los recursos humanos y la innovación en los procesos productivos se convierten en estrategias clave para amortiguar el efecto de los costes laborales al alza. Adaptarse a esta realidad implica no solo optimizar la productividad sino también explorar fórmulas de flexibilización salarial, digitalización y retención del talento que permitan mantener la competitividad sin sacrificar la sostenibilidad del empleo.

FUENTES: EFE, INE, Expansión

 

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